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ACP Coaching Magazine

Una misma realidad diferente para cada uno


Cuando decimos que no podemos decir cómo es la realidad de las cosas, no decimos que las estamos negando, lo que decimos es que están allí, aunque no podemos separar el observador que somos de aquello que observamos.


Los seres humanos somos observadores del mundo, vivimos en sistemas con un lenguaje y a través de este hacemos interpretaciones acerca de cómo es el mundo para nosotros. Esas interpretaciones también están condicionadas por las influencias del entorno en el cual nos hemos desarrollado y donde nos movemos actualmente, así como por nuestras limitaciones biológicas.


Eso que llamamos “la realidad”, no es más que una interpretación personal que hacemos en un momento determinado, basado en interpretaciones, opiniones y juicios pertenecientes a una comunidad, con relación a preocupaciones futuras, que tenemos.


No sólo actuamos de acuerdo a lo que somos, también somos de acuerdo a cómo actuamos.

La acción genera ser, y se deviene de acuerdo a lo que se hace.


Los seres humanos obtenemos resultados, como dominio del tener, dependiendo de las acciones que tomamos, como dominio del hacer.


Resulta imposible lograr grandes metas sin antes modificar los “mapas mentales” o paradigmas que dominan la forma de pensar y sentir de la persona.


Todo lo que se percibe a través de los cinco sentidos es organizado en alguna estructura significativa, para poder entender el mundo. Mientras que esa estructura organizada puede ser corregida, los principios perceptuales usados para organizar la información permanecen intactos, siendo utilizados solo para hacer una estructura diferente. Identificar estos principios perceptuales permite acceder a percepciones, significados, creencias transformadas, conduciendo a respuestas más habilitantes.


La posibilidad de dirigir la atención hacia sucesos específicos, ya sean externos o internos, modifica la fisiología del cerebro.


La cantidad de atención que una persona es capaz de focalizar sobre una circunstancia en particular recibe el nombre de densidad de atención, y a mayor grado de concentración sobre un aspecto de lo que se nos presenta, mayor es la densidad de atención.


La densidad de atención es una herramienta muy valiosa para propiciar estados de ánimo particulares, que facilitan el camino para la conquista de las metas deseadas y el pensamiento de alta calidad, necesario para la máxima pericia en la resolución de problemas, algo bien adecuado para las sesiones de coaching.


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